miércoles, 26 de junio de 2019

ESCALERA DEL ÉXITO DISTINGUIRÁ A UNA ESCOGIDA REPRESENTACIÓN DE LA SOCIEDAD CORDOBESA. 

Ladislao Rodríguez Galán
En el año 1991 nace en Madrid, auspiciada por nuestro querido paisano Salvador Sánchez Marruedo, la Asociación Sabios del Toreo que aglutina a personalidades de todos los sectores.
Según nos comenta Sánchez Marruedo, fundador y presidente "Dentro de esta Asociación se crean los Galardones "Homenaje Escalera del éxito" como reconocimiento del esfuerzo humano...Este premio es el símbolo del triunfo en cualquiera de los aspectos nobles de la vida...Pero en la base de este Trofeo, y esto es lo importante, hay un grupo de personas que recuerdan este trabajo y ese triunfo. Unas personas que reconocen que nuestro sacrificio no fue baldío, Unas personas que aplauden el esfuerzo que supone siempre subir con Éxito los peldaños de la Escalera de nuestra vida".


"Hasta ahora se ha reconocido a 282 personalidades de todos los estamentos sociales. El primer homenaje Escalera del Éxito lo recibió S.A.R. Doña Mercedes de Borbón y de Orleans, Condesa de Barcelona"
"Dentro de estos galardones se creó un apartado denominado "Romántico del Toreo" cuyo primer distinguido fue (a título póstumo) Rafael Sánchez Ortiz "Pipo", mítico hombre taurino que fue el descubridor de Manuel Benítez "El Cordobés" V Califa del Toreo".
En los proyectos más inmediatos contemplan organizar en Córdoba la próxima edición de la entrega de los Trofeos "Escalera del Éxito" donde se distinguirá a personalidades cordobesas que seleccione el Consejo Rector de estos Premios.
Como es sabido nuestros paisanos Manuel Rodríguez Sánchez "Manolete" (matador de toros, IV Califa del Toreo, a título póstumo), Matías Prats Cañete (periodista de honor), Mercedes Valverde Candil (directora de los Museos Municipales), José María Montilla Álvarez (decano de los matadores de toros cordobeses) Joaquín Criado 
Costa (director de la Real Academia de Córdoba de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes), Rafael Carvajal Ramos (Ingeniero Técnico Naval), Rafael Sánchez Saco "Dinastía de los Saco" ( Novilleros, y subalternos), Antonio de la Haba "Zurito" "Dinastía de los Zurito" (Matadores, picadores y subalternos) Luisa Moreno Fernández (Bibliógrafa taurina) y María José Ruiz López (Licenciada en Bellas Artes y Académica de la Real Academia de Córdoba) son algunos de los cordobeses distinguidos con este prestigioso galardón en ediciones anteriores.
Con motivo de tomar los primeros contactos se desplazaron a nuestra ciudad Salvador Sánchez Marruedo, Salvador Sánchez Vega (Pipo IV) y José Pastor Díaz que se reunieron con el decano de los fotoperiodistas cordobeses "Ladis" y el conocido Fotógrafo, Pintor y musico taurino José Luis Cuevas Flores. En la comida de trabajo se analizaron diversos aspectos relacionados con la organización en nuestra ciudad de este importante evento que se celebrará al término del verano.

martes, 25 de junio de 2019

ALFREDO ASENSI PRESENTO SU LIBRO SOBRE JULIO ROMERO DE TORRES 
 
 
El periodista Alfredo Asensi presentó en la Biblioteca Viva de Al Andalus su último libro ' Pasión y Belleza. Julio Romero de Torres y Córdoba' El acto, coordinado por Antonio Cañadillas, autor de una acertadas presentaciones en pantalla, contó con las intervenciones de los profesores Carlos Clementson y Juan Pérez Cubillo y la del cantaor Curro Diaz acompañado a la guitarra de Rafael Trenas.  


 Asensi, a preguntas de Cañadillas, fue desgranado el contenido del libro mientras en la pantalla se mostraban imágenes alusivas a lo explicado. Bellísimo libro el del autor, profusamente ilustrado con bellas imágenes, en el que a través de una recreación —que en nada vulnera el rigor histórico —ofrece una nueva dimensión de la vida y obra del pintor—que el escritor nos clarifica con muy seguro pulso narrativo. 

José Luís Cuevas.
Fotos: José Luis Cuevas

                  




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jueves, 14 de junio de 2018

UN LIBRO NUEVO, UN AUTOR AVEZADO
 

 Hacía ya algún tiempo que este autor cordobés no publicaba y es sabido que la demanda por su obra ha sido siempre una
constante muy atractiva.

Don Ángel Olmo, Director T. del Colegio La Salle durante bastantes años y Profesor del mismo centro, más de cuarenta, ahora jubilado, sigue alternando sus tertulias y obligaciones familiares con el placer de escribir, aunque él dice que todos son un placer.
Prologa su obra Don Javier Caballero Villarraso, (Doctor en Medicina) y retrata al autor y su poemario con absoluta fidelidad,
calificando al poeta de "maestro artesano de la lírica", tanto que "sabe condensar en unos pocos poemas,  el contenido de un largo camino.
Así lo creemos nosotros y pensamos que este nuevo poemario, con matices claramente diferenciadores de otros que le precedieron, entraña un fuerte compromiso con el momento actual y no siente pudor alguno en hacer una crítica severa, a veces muy severa, de las circunstancias que envuelven las vidas de la mujer y el hombre de hoy: el trabajo, la política, la educación, la familia, la amistad, los códigos deontológicos... sin olvidar nunca su tierra (el Valle de los Pedroches) por la que siente verdadera pasión.


Ángel Olmo no baja la guardia y sigue luchando, -en muchas ocasiones , silenciosamente y en solitario, contra quienes abusan de sus posiciones de privilegio, contra quienes carecen de sensibilidad, contra quienes venden su alma sin oponer una mínima resistencia...


Hemos tenido el gusto de asistir a la presentación de su poemario "DE GLORIA SUENAN CAMPANAS", el día 14 de este mes de junio en el Salón de Actos de la Fundación MIGUEL CASTILLEJO.
Desde aquí felicitamos al autor, que estuvo acompañado por numerosísimos amigos, al tiempo que le deseamos mucha suerte y muchos éxitos.

POR: JOSÉ LUIS CUEVAS
FOTOS: JOSE LUIS CUEVAS

martes, 20 de febrero de 2018


Cofradía Gastronómica del rabo de Toro


Un día grande para la Cofradía Gastronómica del Rabo de Toro Cordobés, pero más importante para los establecimientos y responsables de la Hostelería q denomino: “Padres de la Cocina Tradicional Cordobesa”. El Caballo Rojo de Pepe García Marin a título póstumo, Taberna San Miguel Casa El Pisto de Lola Acedo, El Churrasco de Rafael Carrillo, Almudaina de Edelmiro Gimenez, Ciro,s de Antonio Muñoz, Astoria Casa Matias de Matias Montes y Posada Caballo Andaluz de Alberto Rosales. Estos son los padres de la Cocina, los q iniciaron el proceso para q a través de sus fogones, elaboraran platos q deleitaban a los cordobeses y a los q nos visitaban. El turismo gastronómico, q existe, es gracias a estos profesionales especialmente y, sin lugar a dudas, a todos los q han continuado en esta profesión tan humana, vocacional y de promoción de su Cordoba.
Orgulloso estoy de ser presidente de la Cofradía y de contar y homenajear a quienes han dado lo mejor d su vida, para q Cordoba sea, q podrá ser, estoy seguro: Capital Europea de la Gastronomía. Enhorabuena por todo lo q habéis hecho y por vuestra generosidad.

jueves, 6 de abril de 2017

Exposición de Estrella Márquez titulo Paisaje Urbano


El pasado miércoles 5 de abril se inauguro una exposición de la artista ESTRELLA MARQUEZ  bajo el titulo Paisajes Urbano, en la sala de exposiciones del Ilustre Colegio de Abogados de Córdoba, en calle Morería , 5 organizada por el Comité de Cultura del Ilustre Colegio de Abogados de Córdoba.
La exposición permanecerá abierta del 5 al 26 de Abril
Visita: Lunes a Jueves de 9.00 a 14,00 y de 17,00 a 19,30 horas
Vienes de 9,00 a 14,00 horas



















lunes, 24 de octubre de 2016

PACO EL DE LA SACRISTÍA




El paradigma de tabernero callado y discreto acaba de jubilarse en Santa Marina


La huella que dejan las personas en los sitios que habitan, en los que se pasan la vida: basta un detalle para notar su ausencia. La otra noche, en la calle Alarcón López, junto a la iglesia de Santa Marina, se hizo evidente muy pronto, apenas antes de sentarse, que algo no cuadraba, que algo era diferente a como había sido en las últimas dos o tres últimas décadas, que ya no me acuerdo de qué año pone en el azulejo del bar, o de la taberna, que ha despedido antier como quien dice a su dueño desde que lleva abierto. O abierta. Paco, porque ese hombre se llama Paco, aunque lo que a uno le sale, ya que acaba de enterarse de que ha colgado el mandil para siempre, es hablar o escribir de él en pasado, de modo que digo o escribo que ese hombre se llamaba Paco, y que él me entienda aunque apenas sepa mi nombre ni quién soy, y añado que a uno se le rompió el corazón cuando se dio cuenta, o cuando le contaron, que si no estaba detrás de la barra no era por ninguna causa menor sino porque había llegado la hora de su jubilación y de que le había dicho adiós muy buenas a sus años de dedicación callada con la discreción con la que se van las personas que no se dan demasiada importancia a sí mismas ni al lugar que ocupan en el mundo, que por lo general es bastante prescindible e insignificante.

Como un torero que comprende que ha llegado la hora de no pisar más el albero y que guarda los trastos en un altillo sin esperar más gloria que la del silencio y el reposo, que no es poco: así se ha ido, y que me perdone el tiempo pretérito, quien fundó una tertulia taurina que entregaba cada año, o dejaba desierto si era el caso porque estas cosas son muy serias y no es cuestión de darle un premio a cualquier figurín, un trofeo por los festejos de la Feria de Nuestra Señora de la Salud.



Digo o escribo Paco el de La Sacristía y el verbo se resiste a una conjugación del pasado: pedacitos de su vida que va dejando uno en los mostradores o en las mesas, ya sean de interior o al aire libre. Esa taberna tenía, y quiero creer que va a seguir teniendo, tantos aires cervantinos de posada, de charla y de cruce de caminos como de ese recogimiento espiritual —el nombre que mantiene desde su nacimiento lo dice todo— tan querido en esta ciudad: la conversación a media voz, el hombre —porque su clientela solitaria ha solido ser masculina desde siempre— que llega meditabundo con sus cavilaciones después del mediodía o cuando la tarde ya ha caído y pide un medio porque sabe que solo él, ese recipiente de vino, es quien lo entiende de verdad, de modo que nada le reprocha y todo le perdona. Bastan muy pocas cosas para que un sitio sea reconocible, para que sea distinto de los demás, único. Una carta menuda de montaditos, unas pocas tapas tras una vitrina, una música de copla que apenas se oye, la clientela discreta de siempre, que se conoce pero apenas se saluda, y ese tabernero, el paradigma del tabernero cordobés, que no habla por no molestar o por no meter la pata, o por no tener nada que decir o porque siempre hay algo más importante a qué dedicarse. Paco, se llama o se llamaba Paco, Paco el de La Sacristía. Que le vaya bien.
Fotos: Jose Luis Cuevas

lunes, 17 de octubre de 2016

Vicente Amigo, el mesías de la guitarra

El genial guitarrista hace historia con un concierto memorable que marcará un antes y un después

Vicente Amigo en concierto, para la XIX Bienal de Flamenco, en el Teatro de la Maestranza
Vicente Amigo en concierto, para la XIX Bienal de Flamenco, en el Teatro de la Maestranza - JUAN FLORES


Érase una vez un guitarrista bajado del cielo. Un héroe con uñas de terciopelo nacido para acariciar el monumento del sonido andaluz. Se llamaba Vicente. Vicente Amigo. Y cuenta la leyenda que llegó a Sevilla después del reinado de Paco de Lucía y sin hablar con nadie, sin afinar siquiera, se sentó en la silla e hizo historia por soleá. Soleá extraída de la veta de una mina que sólo conocen los ángeles del paraíso.
Tocó primero por Levante las esencias del Niño Ricardo. Sonando megalítico y vanguardista. Y por arriba ligó mil falsetas de inabarcable profundidad. Sin excesos técnicos y sin deficiencias. Librando un duelo entre la perfección y la emoción. Picando como un torbellino que no tenía la intención de gustarnos, sino de dolernos.
Érase una vez un rey que no pretendía más reino que el del pozo de su bajañí. Un prohombre escogido para la sucesión. Una deidad que soñó con el baile de su primo Antonio por tangos. Inventando armonías nuevas para verdear olivos milenarios. Un capitán de un barco de papel que le bajó el pulso a la bulería para engrasarse las yemas de los dedos con un soniquete lento, de paseíllo, en la Maestranza. El timonel de unos tanguillos que obligan a tener halcones en los dedos, pero que no son jamás una exhibición de virtuosismo.
Érase una vez un guitarrista que tocaba por encima de nuestras posibilidades. Un superdotado técnico que nunca nos hizo pensar en su virtud, sino en su creatividad artística, en su don para conmover. Ese era su secreto. Que no era un esclavo de la guitarra, no era un siervo de sus exigencias, era un transmisor de emociones. Y el camino hacia el pecho tiene riesgos que no entienden de facultades en la ejecución. Porque la guitarra no tiene cuerdas, tiene barrotes. Y el preso número uno de la cárcel del toque nació en Guadalcanal. Érase un loco sencillo que le apretó las clavijas a la seguiriya, al cuatro por medio. Sin cejilla. Cambiándole el paso al flamenco sin levantarse nunca de la mesa camilla en la que se arropa la historia de este arte.
Érase una vez el heredero del trono del toque, en virreinato con Riqueni, sentado en una silla de oro y abrazado al palo santo del Sur, que es la cruz que cargan los mártires del toque cuando quieren gritar que esas seis cuerdas son el resumen exacto de todo lo que somos. Vicente a veces golpeaba con demasiado nervio la sonanta, pero estaba en Sevillaproclamando su monarquía. Y en el vaivén festero se paró en el callejón del Agua otra vez por soleá. En tono de taranta. Una excelsa barbaridad. Hay que ser muy puro para tocar en esa armonía y que no suene a minería. La clave de todo es esa. Inventar sin que se note.
Érase un creador sublime intentando pasar desapercibido. Lo siento, Amigo, pero el exceso de humildad solo vale detrás de la guitarra. Al otro lado lo vimos todo. Vimos al rey. Al que manda. Al guitarrista más importante de lo que llevamos de siglo XXI. En la Bienal. Rumbeando en fraseos celéricos y encajando la bulería eléctrica que le bailó el Choro en acentos que hay que buscar a doscientos metros bajo tierra, donde echa raíces la solea apolá camaronera que tiene eco de gloria en el cante escueto, pero máximo, de Rafael de Utrera.
Érase una vez un señor que llegó a Sevilla e inscribió su nombre en el registro de los únicos. Yo estuve allí. Si alguna vez se me olvida, insultadme. No habré merecido ser testigo de la elevación definitiva deVicente Amigo al olimpo del flamenco. Y juro por mis entrañas que vi tocar con el firmamento en las manos al nuevo mesías. Al que va a dirigir esto hasta que se muera. A un cristo que busca con la mirada su sitio en cada latigazo. El cielo.